
Marder vs Marder.
Lo que amamos, nos destruira. (Oscar Wilde)
Constitu, Calle Brasil, muchas chicas centroamericanas de menos de 15 años en puertas de bailantas cerradas. Buscar números, golpear una puerta milenaria, preguntar por Marina, presentarse, dar la referencia, clave secreta que abre mil puertas de acero hacia el paraíso de nuestros deseos, películas de amor y cambios rápidos. Aventura en donde uno con sus 16 años tan verdes, está jugando a algo más groso que todas las pelis de Indiana Jones, Die Hard, y Terminator, juntas… La FLA, uno de los sitios más cargados de significación para todo el que transite momentánea o eternamente ese tortuoso camino de la loca vida refractaria. Todo se redefine, la gloria, libertad y vida máxima en un Velorio de González Pacheco, una historia de amor en despedidas desgarradoras de America y Tuo. (“… estar sola una vez más…pero no…vos lo sabes… no quiero nada mas… estar cerca de vos… y decidir abrirme de lo conocido“ )
Esa Federacion aburrida que los que eligieron la línea insurreccionalista tanto criticaron, ahora alberga nuevas movidas con nuevos peinados y nuevas juventudes modernas que llevan la desestructuración en cualquiera de los lenguajes posibles. Esta vez es la no-musica. Y ahí está Marder, agitando una que no tiene nada que ver con nada. Seguramente, ellos nunca antes escucharon sobre la FLA. Seguramente nunca nadie uso una chomba marca Lacoste entre esas paredes. Ni hubo una luz de color. Ni demasiados instrumentos. O tecnología. O ideas más nuevas que las de principio de Siglo 20.
Los Marderistas esperan su turno, arman, dominan la técnica, marcan la diferencia, solo se necesitan unas luces y el Conocimiento. Nicolas Sastre decía que solo hay dos clases de personas, las cuadradas y las que no, los lastres y las escaleras, los despiertos y los dormidos (siempre me pareció demasiado limitado, pero lo comprendo y apoyo). Ver la manera en que estos chicos enchufan tantos cables en agujeros, asombra a los que no dominamos algunas ciencias.
Lo que pueda seguir no merece descripción, no posee descripción, está en pugna contra la descripción. Es guerrilla urbana, nodos descentralizados que nadie sabe dónde están ni quiénes son. Lo que puede conocerse, puede destruirse. Lo desconocido es el poder máximo, el desconcierto, lo que jamás puede alcanzarse. ¿Qué querés que sea? Lo que vos quieras. Marder en ese lugar y momento, son 5 personas provenientes de una comuna artística que vive en los Pirineos Franceses a base de frutas y verduras desde hace 14 años. Han estado de gira con Gong, Damo Suzuki, y Steve Ignorant, entre otros. Editan libros, discos, pintan, dibujan, destruyen para construir, aprenden para enseñar, se aman entre sí. Si le preguntaran a la Búsqueda que es lo que más le interesa, podría contestar: “Marder”.
En un altísimo acto de desobediencia, hacen sonar el Himno Nacional entre las paredes de un sitio que redactó líneas y líneas de textos de periódicos y libros contra la Liga Patriótica de Carlés, y todo lo que tenga color azul y blanco. Marder no tiene concesiones. Marder no va a poner a sonar La Internacional para ganarse el agrado.
Marder vs Marder.
por León Moreno
foto: MONDOBLOQUE